Christina Sterkesi Cuerpo Europeo de Solidaridad CES Experiencias: Proyectos de voluntariado Llegué a Bilbao después de un viaje de 21 horas, cansada pero llena de pensamientos. Tenía dudas sobre si había tomado la decisión correcta, pero al mismo tiempo sentía una calma interior que me decía que estaba donde debía estar. Y, con el tiempo, esa sensación ha demostrado ser cierta.Dos meses y medio después, puedo decir que esta experiencia de voluntariado ya me ha ofrecido mucho más de lo que esperaba. Formo parte de una organización que trabaja con adolescentes y personas mayores, y a través de esta interacción diaria he descubierto el verdadero valor de la conexión humana. Si hay algo que destacaría hasta ahora, es el cariño que he recibido de las personas mayores: un cariño sincero, sencillo y profundamente humano.La adaptación no ha sido completamente fácil. La lluvia constante y el idioma han sido dos de los principales retos para mí. Sin embargo, a través de estas pequeñas dificultades he aprendido algo muy importante: que puedo adaptarme y salir adelante esté donde esté. Y esa es, sin duda, una de las mayores recompensas de esta experiencia.La vida en Bilbao poco a poco ha encontrado su ritmo. He mantenido mis hobbies, he conocido gente nueva y, quizá lo más bonito, he tenido la oportunidad de viajar con frecuencia y descubrir nuevos lugares. Todo esto crea una vida cotidiana que, aunque tiene sus desafíos, es rica y significativa.Si tuviera que dar un consejo a alguien que está pensando en hacer voluntariado, sería muy simple: que lo haga, tantas veces como pueda. Es una experiencia que te ayuda a crecer, a salir de tu zona de confort y a descubrir partes de ti que quizás no conocías.De cara a los próximos meses, espero seguir viviendo esta experiencia con la misma actitud positiva, crear vínculos más profundos con las personas que me rodean y seguir aprendiendo: no solo sobre los demás, sino también sobre mí misma. Galería